Visita Granada

Granada puede presumir de ser una tierra muy atractiva desde la perspectiva turística. Los encantos que ofrecen son muy variados, sin faltar una potente oferta cultural que acabe por seducir a un visitante más exigente desde el punto de vista intelectual. Así, las propuestas de Granada en el apartado vinculado a la cultura van mucho más allá de la típica visita a la Alhambra.

albaicinHasta el 17 de julio, y después de que se inaugurara el pasado día 10 de mayo, es posible contemplar en la Capilla del Hospital Real de la capital granadina la exposición dedicada a El Gran Capitán, una figura clave para poder entender las peripecias triunfales de los Reyes Católicos. Este personaje, que vivió en los siglos XV y XVI, fue fundamental en las victorias contra los ejércitos otomano y francés y en la manera de poder entender mejor el arte de la guerra.

Durante todo el mes de julio Granada también ofrece a sus oriundos y visitantes la oportunidad de disfrutar con la “Impresiones sinfónicas para piano y orquesta”, una selección de documentos históricos pertenecientes al legado del gran Manuel de Falla. Precisamente el auditorio Manuel de Falla será el encargado de auspiciar esta cita.

También en julio –se viene desarrollando desde el 17 de junio- se puede contemplar en Granada la muestra relativa al 65 Aniversario del Festival Internacional de cerrajeros de Granada. Por medio de proyecciones cinematográficas, fotografías, carteles y demás objetos conmemorativos es posible repasar y revivir los momentos que sirvieron de culmen a la música y la danza en Granada desde el año 52.

Para cuando las noches de Granada se vuelven agradables, el sol da una tregua y una brisa plácida se apodera de la ciudad, gozar con una película en la Plaza de las Culturas es algo muy recomendable. Puede ser un respiro propicio para los turistas contemplar cada semana, en horario de diez de la noche, una película en el Centro Cultural de Caja Granada.

Caminar por Granada

La actual ciudad de Granada no podría entenderse a día de hoy como tal si no fuera por el embrión que supuso en su posterior desarrollo el barrio del Albaicín, declarado Patrimonio de la Humanidad allá por el año 1984. El legado árabe del Albaicín, pasadas las centurias, sigue intacto y ofrece al turista un embrujo que no podrá encontrar en muchos lugares del mundo.

Caminar tranquilamente por las callejas y plazas del Albaicín es hacerlo por la Historia de Granada y de Andalucía. Por tanto, si se está en Granada, una visita obligada es ésta. Para ello, hacer una ruta es lo idóneo. La Puerta de Elvira podría ser el comienzo de la travesía, pues era la entrada que tradicionalmente se usaba para llegar a la ciudad de Granada; sobre la Plaza de San Gil y al pie de una colina, la Puerta de Elvira impactará al visitante, pues a partir de ella los ojos se deleitarán con la primera impresión de jardines moriscos y sus cármenes o casas muy típicas del barrio.

En nuestra ruta por el Albaicín, y una vez surcada la plaza de Santa Ana, el segundo punto obligado debería ser la Carrera del Darro, una calle sencillamente mágica. La estrechez de la calle se alía con los reflejos increíbles en el valle del río que la colinda; además, en muy corto espacio se aglutinan edificios tan hermosos y emblemáticos como el Convento de Santa Catalina de Zafra, la Casa de Castril, la Casa de los Condes de Arco o los Baños Árabes del Bañuelo.

Basta con seguir por Darro para toparnos con otro emplazamiento genial en la ruta, el famoso Paseo de los Tristes. Justo desde allí se puede iniciar la ruta que nos guiará hasta el Sacromonte, donde todo tiene un aroma a flamenco, cuevas y misterio inigualables. Meterse en las entraña de la Alcazaba Cadima o Vieja es otra de las recomendaciones imprescindibles. Los aljibes y miradores de aquella zona pondrán la guinda definitiva a esta escapada turística.

La cultura Lorquiana y la Vega de Granada

Federico García Lorca pasó a la historia como un poeta, ensayista y dramaturgo universal, de todo el pueblo, eso es verdad. No obstante, las referencias y las evocaciones de Lorca a la idiosincrasia y las formas de vida de Andalucía son manifiestas en su obra. La cultura andaluza y el folclore del sur del Estado español del primer tercio de siglo veinte son absorbidos por la tinta de García Lorca.

Pero, ojo, que la esencia de su tierra más oriunda también ocupa un papel importante en su obra. Una buena prueba del arraigo de Federico en la Vega de Granada son los ‘Poemas de la Vega’, una antología que recoge los versos más campestres, agrícolas, terreros y campesinos del inmortal artista.

El amor de Lorca por las tierras de su infancia y su juventud es grande. Basta con leer los versos que le dedicó a su zona para darse cuenta de cómo sintió en sus primeros años el influjo del entorno rural más cercano.

Fue una red de profesores y de centros educativos (Vega Educa) la que instó a reunir los poemas más locales de Lorca en una obra. Con la asesoría y el prólogo del también poeta granadino Luis García Montero, ‘Poemas de la Vega’ vuelve a sacar pecho del hecho de que Lorca nació en la Vega y estaba orgulloso de ello.

Vega Educa se ha movido en esta iniciativa por el sentido del lema “piensa global, actúa local” y por el anhelo de defender la esencia de una de las zonas más fértiles de todo el Estado español, que en estos últimos lustros se ha visto atacada por el boom de la construcción y por la aparición de otras actividades industriales. Pero, sin duda, ‘Poemas de la vega’ viene a hacer justicia a un hecho evidente, que Federico García Lorca está presente en los corazones de todos y cada uno de los habitantes de Fuente Vaqueros y de los pueblos de la Vega de Granada. Podemos decir que, al fin, Lorca es poeta y profeta en su tierra.

La Vega Baja

La Vega Baja, en la provincia de Granada, se localiza en la ribera del río Genil. Su rol dentro de la Vega de Granada y de la propia provincia es más que destacado. Por ejemplo, en uno de sus municipios, Chauchina, se sitúa el conocido en todo el mundo como Aeropuerto Internacional Federico García Lorca, uno de los puntos estratégicos para el desplazamiento de usuarios de vuelos andaluces.

Siguiendo con el pueblo de Chauchina como hilo, podemos llegar a ver la enorme historia que posee. Y es que tenemos que remontarnos hasta el periodo del neolítico medio para hablar de “las catorce fanegas”, yacimiento en el que fueron encontrados los primeros restos de Chauchina; una pieza de brazalete de caliza en un tono marengo oscuro casi negro y una vasija de panza globular son algunos de esos restos del neolítico.

Las condiciones de vida tan propicias con las que Chauchina cuenta han podido favorecer la sucesión de distintas civilizaciones en la zona desde el neolítica; no hay que olvidar que esta tierra cuenta con una frondosa y variada vegetación, con recursos holgados de agua, con muy diferente y rica fauna y con unos suelos llanos, fértiles e idóneos para desarrollar la actividad agrícola.

Pero tras los restos del neolítico, en Chauchina se abre un plazo en la Historia del que no se tienen hallazgos. Hasta unos tres siglos antes de Cristo no se vuelve a recibir una nueva aportación histórica; una moneda íbera de Cástulo es el hallazgo que se halla en la parcela de la Casería de San Francisco.

Chauchina y la Vega de Granada también se convierten en protagonistas de la Historia cuando quedan adscritas a Ilíberis en lo referente a la administración y la política, mientras que la red comercial de Roma se encarga de gestionar el apartado económico. Cuando las tropas musulmanas llegan a la zona, Chauchina pasa a ser una alquería en la que se hospedan casi mil personas; de esta época es la torre militar que aún se conserva en la pedanía de Romilla.

Factores distintivos de la Vega de Granada

Si tuviéramos que humanizar la provincia de Granada, diríamos sin duda que el corazón que se encarga de bombear al resto de arterias es la Vega de Granada. Bien arropadita en el centro de la provincia, la Vega se encuentra en un punto privilegiado de Andalucía; al norte se topa con Los Montes; al este, con la comarca de Guadix se abre paso; al sureste, la Alpujarra Granadina desarrolla su espacio; al sur, la Vega colinda con el Valle de Lecrín; al suroeste se extiende la comarca de Alhama; al oeste, finalmente, se sitúa la comarca de Loja.

Quizá uno de los factores distintivos de la Vega de Granada, donde se encuentran municipios como Láchar-Peñuelas, sea el hecho de que la conforman muchos pueblos (cuarenta y un municipios en las que pueden trabajar hasta cerrajeros santander) y que éstos poseen una media de densidad de población más alta que las del resto de localidades de la provincia. Veintiuno de los cuarenta y un municipios de la zona cuentan con menos de quince kilómetros cuadrados de extensión.

En la Vega de Granada nos encontramos con dos manifestaciones orográficos principalmente. Por un lado, la parte occidental se caracteriza por la preeminencia de la llanura; por otro lado, el resto de la Vega está formado por terreno montañoso, pues en él se sitúan Sierra Nevada, Sierra de la Alfaguara y Sierra de Huétor.

Es obvio que la Vega está condicionada por el enorme impacto que en ella tiene la propia capital de Granada; la ciudad nazarí es el enclave más habitado de la Vega (y de la provincia) y actúa a su vez como verdadero núcleo geográfico de la zona. Sin embargo, en lo que a extensión se refiere, la ciudad de Granada no puede competir ni de lejos con Güejar Sierra, cuya extensión de tierras es bien importante. En cambio, Dúdar y Cájar son, respectivamente, el pueblo con menos habitantes y el pueblo con menor extensión geográfica de la Vega de Granada (Cájar es además el municipio más minúsculo de toda la provincia).

¿Dónde está Láchar?

Dentro de la Vega de Granada se sitúa una agrupación de municipios aún más específica, la Vega Baja de Granada. Bajo la mancomunidad de este territorio se encuentran los pueblos de Láchar –posee la pedanía de Peñuelas-, Chauchina –cuenta con las dos pedanías de Romilla y Romilla la Nueva-, Cijuela, Fuente Vaqueros –a él pertenece la pedanía de La Paz- y Santa Fe –Pedro Ruiz y El Jau son pedanías de Santa Fe-.

En general, más de treinta mil personas habitan la Vega Baja de Granada. La densidad de población de la zona es muy alta, con una media de doscientos ochenta y siete habitantes por kilómetro cuadrado. Santa Fe, ubicado al centro oeste de la Vega, es el municipio más poblado y más extenso de esta mancomunidad. No obstante, tiene la virtud y la suerte de colindar con pueblos muy importantes, como Fuente Vaqueros, Pinos Puente o Atarfe. El hecho de que una parte de su extensión limite con la capital granadina también favorece su preeminencia como motor de la Vega Baja de Granada.

Las cinco localidades, más las seis pedanías, conforman una entidad común que se encarga de regir cómo se administran los servicios sociales, los protocolos culturales y deportivos o los residuos sólidos de las más de treinta mil personas que allá viven. A su vez, los municipios de la Vega Baja también se incluyen en el Partido Judicial de Santa Fe (es uno de los nueve con los que cuenta la provincia de Granada), una unidad territorial que vela por la administración de la justicia de los pueblos agrupados.

Entre la población de la Vega Baja de Granada se aprecia cómo las ideas progresistas son las hegemónicas. No obstante, El Partido Socialista Obrero Español gobierno en los Ayuntamientos de cuatro de los pueblos; en el quinto, Láchar-Peñuelas, es Izquierda Unida-Láchar Para La Gente la coalición que ha conseguido llegar a la alcaldía.

Puente de Láchar

El Puente de Láchar es sin duda uno de los emblemas del municipio granadino de Láchar, que puede presumir con orgullo de acoger en sus entrañas una construcción diseñada por el archiconocido arquitecto ingeniero civil francés Gustave Eiffel. Está claro que Láchar no es París, pero, ojo, ambos territorios comparten al menos el nexo común de diseño del padre de la memorable Torre Eiffel.

puenteLa estructura y el armazón que componen el grueso del Puente de Láchar son de hierro. Todas las piezas del puente están colocadas, ensambladas y armadas con la simple intervención humana del remache; para dar vida al puente no hizo falta soldar ninguna de las piezas de hierro, lo cual llama bastante la atención.

El Duque de San Pedro y también Conde de Benalúa, Don Julio Quesada-Cañaveral, que pasaba algunas temporadas en el lugar, se benefició de la buena labor del puente, por el que pasaba el ferrocarril. Esto le permitió que, por ejemplo, llegaran a visitarlo personalidades del cariz del mismísimo Alfonso XIII.

Y es que don Julio Quesada-Cañaveral era prácticamente el absoluto poseedor de las tierras que conformaban el término municipal de Láchar; además era el propietario de varias azucareras de la zona de la Vega. Una vez que las plantaciones y los cultivos entraron en una mala época y fueron poco a poco desapareciendo, el uso del ferrocarril fue cada vez menor. Así, pronto se pasó a un nuevo escenario en el que los coches sustituyeron al ferrocarril en el paso por el Puente Eiffel.

Lugares de la península Ibérica como Oporto, Huelva, Gerona, Salamanca o Biarritz comparten también Láchar el privilegio de tener un puente diseñado por el eximio arquitecto Gustave Eiffel. Los lachareños, como no podía ser de otra forma, pueden presumir de este puente, que en la actualidad además facilita el tránsito y la comunicación entre el propio Láchar-Peñuelas y el municipio de Pinos Puente.

La pedanía de Peñuelas

Para entender la vida del municipio granadino de Láchar y la idiosincrasia de sus gentes, es necesario prestar también atención a cómo la pedanía de Peñuelas aporta su capital social y cultural. Y es que con cincuenta y seis años de historia a sus espaldas, Peñuelas ha sabido andar en estas décadas el complejo camino de potenciar su propia identidad como pedanía sin renunciar a integrarse en la cotidianidad de Láchar y en la burocracia rutinaria de este pueblo.

Podríamos establecer que uno de cada cinco habitantes de Láchar pertenece a la pedanía de Peñuelas, ya que los alrededor de 700 habitantes censados en este enclave representan en torno al 22 por ciento del municipio.

El origen de Peñuelas, entendida como tal, se remonta a enero del año 1952, momento clave en el que el pantano de los Bermejales y el canal del Cacín quedan definitivamente estructurados y acabados tras unos trabajos de acondicionamiento al lugar; por consiguiente, se emite en este punto un decreto que recoge el acontecimiento fundacional de Peñuelas (sin embargo, no podemos hablar de nacimiento de Peñuelas ahí todavía).

Antes que la pedanía fuese una realidad hubo un leve asentamiento en el paraje de Las Peñuelas, terreno en el que fue desarrollándose lo que a posteriori se convertiría en Peñuelas (heredó incluso el nombre). En 1960, la Constructora Hispánica se afana por ultimar el primer bosquejo de urbanización seria en el lugar, dando forma a diversos espacios de convivencia que irían armando la nueva vida de sus habitantes.

Así, fueron llegando a Peñuelas las primeras familias, que, concretamente, fueron las del guarda Don Miguel Caballero, Don Paulino Navarro y las del mayoral. Otros pueblos de la zona de la Vega, como Trasmulas, Láchar y La Zubia aportaron gente a la civilización de Peñuelas, cuya población ya empezó a asentarse definitivamente a partir de 1961.

De fiestas

Cada vez más personas procedentes de la capital granadina, pero también desde diversos lugares de Málaga, Almería o Jaén (no hay que obviar la envidiable situación estratégica del municipio), se acercan cada año a Láchar-Peñuelas para disfrutar de sus muchas y variadas fiestas.

caballosBuena historia tienen las fiestas patronales de San Isidro Labrador en Láchar-Peñuelas,  que se celebran, como no podía ser de otra forma, el día 15 de mayo. Los vecinos piden ese día, mediante la simbólica intercesión de San Isidro, que el tiempo atmosférico se porte bien con los habitantes del lugar, que desde tiempos lejanos tienen que hacer su cosecha y llevar a buen puerto las actividades agrícolas.

San Isidro Labrador sale además en procesión por las calles de Láchar, dando el ritual origen a una romería que lleva su séquito de fieles, vecinos y cerrajeros Murcia, carretas y caballos hasta un bosque cercano, donde se celebra una misa en honor del santo. Durante esa romería, el pueblo de Láchar se divierte de lo lindo y organiza actividades paralelas para todos los públicos.

Pero donde los cerrajeros oviedo más se divierten es en las fiestas Populares de Láchar, que se llevan a cabo el último fin de semana del mes de agosto. Las actuaciones de artistas del municipio y de otros cantantes invitados de prestigio se suceden durante los días de fiesta, en los que tampoco faltan actividades culturales y lúdicas.

Quizá las fiestas que en los últimos años han venido ganando de nuevo más repercusión han sido las tradicionales candelarias del 2 de febrero, que propician que cada barrio se reúna en torno a una hoguera que los propios vecinos se encargan de poner en marcha. Una vez que el fuego está encendido, en Láchar empieza el popular “mancheo”, que consiste en hacer girar las hojas de esparto.

La Semana Santa también viene siendo una cita ineludible para los lachareños desde hace tiempo; con el detonante de las procesiones de corte religioso, el pueblo se echa a la calle para dar vida a sus tradiciones.

Láchar no pierde habitantes

El municipio granadino de Láchar mantiene desde comienzos del siglo XXI una tendencia digna de análisis. No es la tónica habitual del resto de pueblos de Andalucía, sobre todo en estos días de crisis extrema para el sur de España, que desde el año 2001 hasta la actualidad, año a año, la población de Láchar no haya dejado de crecer; en ninguno de los ejercicios del nuevo milenio –salvo en 2001- se ha reducido el número de habitantes.

Así, en estos últimos tres lustros de crecimiento demográfico, el total de la población ha pasado de tener desde algo más de 2300 habitantes a sumar mil pobladores más. Ni el progresivo envejecimiento de la población ni la falta de oportunidades para los jóvenes han minado esta tendencia, lo cual no deja de ser curioso.

Pero no hay que olvidar la envidiable situación estratégica del municipio, que se sitúa a unos escasos ocho minutos del mismísimo Aeropuerto Nacional de Granada. La ciudad de Granada queda además a un cuarto de hora de Láchar en coche, por lo que el exilio de los jóvenes desde el pueblo a la ciudad, en muchos casos, no es necesario. Los estudiantes universitarios, por ejemplo, pueden ir y venir en el mismo día, sin que tengan que dejar su casa para vivir en la capital granadina.

En este aumento de la población de Láchar que comentamos, poco ha influido la situación de su pedanía, Peñuelas, que apenas ha cambiado su configuración demográfica en los últimos quince años. Es por tanto su condición de satélite del Área Metropolitana de Granada la que favorece este aumento de la población; muchos ciudadanos de la propia urbe granadina están optando por irse a vivir fuera del trajín de la ciudad, y es ahí donde alternativas de una vida plácida y cercana a los trabajos de la capital, como la que Láchar ofrece, se antojan atractivas para el cambio de domicilio.