Puente de Láchar

El Puente de Láchar es sin duda uno de los emblemas del municipio granadino de Láchar, que puede presumir con orgullo de acoger en sus entrañas una construcción diseñada por el archiconocido arquitecto ingeniero civil francés Gustave Eiffel. Está claro que Láchar no es París, pero, ojo, ambos territorios comparten al menos el nexo común de diseño del padre de la memorable Torre Eiffel.

puenteLa estructura y el armazón que componen el grueso del Puente de Láchar son de hierro. Todas las piezas del puente están colocadas, ensambladas y armadas con la simple intervención humana del remache; para dar vida al puente no hizo falta soldar ninguna de las piezas de hierro, lo cual llama bastante la atención.

El Duque de San Pedro y también Conde de Benalúa, Don Julio Quesada-Cañaveral, que pasaba algunas temporadas en el lugar, se benefició de la buena labor del puente, por el que pasaba el ferrocarril. Esto le permitió que, por ejemplo, llegaran a visitarlo personalidades del cariz del mismísimo Alfonso XIII.

Y es que don Julio Quesada-Cañaveral era prácticamente el absoluto poseedor de las tierras que conformaban el término municipal de Láchar; además era el propietario de varias azucareras de la zona de la Vega. Una vez que las plantaciones y los cultivos entraron en una mala época y fueron poco a poco desapareciendo, el uso del ferrocarril fue cada vez menor. Así, pronto se pasó a un nuevo escenario en el que los coches sustituyeron al ferrocarril en el paso por el Puente Eiffel.

Lugares de la península Ibérica como Oporto, Huelva, Gerona, Salamanca o Biarritz comparten también Láchar el privilegio de tener un puente diseñado por el eximio arquitecto Gustave Eiffel. Los lachareños, como no podía ser de otra forma, pueden presumir de este puente, que en la actualidad además facilita el tránsito y la comunicación entre el propio Láchar-Peñuelas y el municipio de Pinos Puente.

La pedanía de Peñuelas

Para entender la vida del municipio granadino de Láchar y la idiosincrasia de sus gentes, es necesario prestar también atención a cómo la pedanía de Peñuelas aporta su capital social y cultural. Y es que con cincuenta y seis años de historia a sus espaldas, Peñuelas ha sabido andar en estas décadas el complejo camino de potenciar su propia identidad como pedanía sin renunciar a integrarse en la cotidianidad de Láchar y en la burocracia rutinaria de este pueblo.

Podríamos establecer que uno de cada cinco habitantes de Láchar pertenece a la pedanía de Peñuelas, ya que los alrededor de 700 habitantes censados en este enclave representan en torno al 22 por ciento del municipio.

El origen de Peñuelas, entendida como tal, se remonta a enero del año 1952, momento clave en el que el pantano de los Bermejales y el canal del Cacín quedan definitivamente estructurados y acabados tras unos trabajos de acondicionamiento al lugar; por consiguiente, se emite en este punto un decreto que recoge el acontecimiento fundacional de Peñuelas (sin embargo, no podemos hablar de nacimiento de Peñuelas ahí todavía).

Antes que la pedanía fuese una realidad hubo un leve asentamiento en el paraje de Las Peñuelas, terreno en el que fue desarrollándose lo que a posteriori se convertiría en Peñuelas (heredó incluso el nombre). En 1960, la Constructora Hispánica se afana por ultimar el primer bosquejo de urbanización seria en el lugar, dando forma a diversos espacios de convivencia que irían armando la nueva vida de sus habitantes.

Así, fueron llegando a Peñuelas las primeras familias, que, concretamente, fueron las del guarda Don Miguel Caballero, Don Paulino Navarro y las del mayoral. Otros pueblos de la zona de la Vega, como Trasmulas, Láchar y La Zubia aportaron gente a la civilización de Peñuelas, cuya población ya empezó a asentarse definitivamente a partir de 1961.

De fiestas

Cada vez más personas procedentes de la capital granadina, pero también desde diversos lugares de Málaga, Almería o Jaén (no hay que obviar la envidiable situación estratégica del municipio), se acercan cada año a Láchar-Peñuelas para disfrutar de sus muchas y variadas fiestas.

caballosBuena historia tienen las fiestas patronales de San Isidro Labrador en Láchar-Peñuelas,  que se celebran, como no podía ser de otra forma, el día 15 de mayo. Los vecinos piden ese día, mediante la simbólica intercesión de San Isidro, que el tiempo atmosférico se porte bien con los habitantes del lugar, que desde tiempos lejanos tienen que hacer su cosecha y llevar a buen puerto las actividades agrícolas.

San Isidro Labrador sale además en procesión por las calles de Láchar, dando el ritual origen a una romería que lleva su séquito de fieles, vecinos y cerrajeros en Murcia, carretas y caballos hasta un bosque cercano, donde se celebra una misa en honor del santo. Durante esa romería, el pueblo de Láchar se divierte de lo lindo y organiza actividades paralelas para todos los públicos.

Pero donde los cerrajeros oviedo más se divierten es en las fiestas Populares de Láchar, que se llevan a cabo el último fin de semana del mes de agosto. Las actuaciones de artistas del municipio y de otros cantantes invitados de prestigio se suceden durante los días de fiesta, en los que tampoco faltan actividades culturales y lúdicas.

Quizá las fiestas que en los últimos años han venido ganando de nuevo más repercusión han sido las tradicionales candelarias del 2 de febrero, que propician que cada barrio se reúna en torno a una hoguera que los propios vecinos se encargan de poner en marcha. Una vez que el fuego está encendido, en Láchar empieza el popular “mancheo”, que consiste en hacer girar las hojas de esparto.

La Semana Santa también viene siendo una cita ineludible para los lachareños desde hace tiempo; con el detonante de las procesiones de corte religioso, el pueblo se echa a la calle para dar vida a sus tradiciones.

Láchar no pierde habitantes

El municipio granadino de Láchar mantiene desde comienzos del siglo XXI una tendencia digna de análisis. No es la tónica habitual del resto de pueblos de Andalucía, sobre todo en estos días de crisis extrema para el sur de España, que desde el año 2001 hasta la actualidad, año a año, la población de Láchar no haya dejado de crecer; en ninguno de los ejercicios del nuevo milenio –salvo en 2001- se ha reducido el número de habitantes.

Así, en estos últimos tres lustros de crecimiento demográfico, el total de la población ha pasado de tener desde algo más de 2300 habitantes a sumar mil pobladores más. Ni el progresivo envejecimiento de la población ni la falta de oportunidades para los jóvenes han minado esta tendencia, lo cual no deja de ser curioso.

Pero no hay que olvidar la envidiable situación estratégica del municipio, que se sitúa a unos escasos ocho minutos del mismísimo Aeropuerto Nacional de Granada. La ciudad de Granada queda además a un cuarto de hora de Láchar en coche, por lo que el exilio de los jóvenes desde el pueblo a la ciudad, en muchos casos, no es necesario. Los estudiantes universitarios, por ejemplo, pueden ir y venir en el mismo día, sin que tengan que dejar su casa para vivir en la capital granadina.

En este aumento de la población de Láchar que comentamos, poco ha influido la situación de su pedanía, Peñuelas, que apenas ha cambiado su configuración demográfica en los últimos quince años. Es por tanto su condición de satélite del Área Metropolitana de Granada la que favorece este aumento de la población; muchos ciudadanos de la propia urbe granadina están optando por irse a vivir fuera del trajín de la ciudad, y es ahí donde alternativas de una vida plácida y cercana a los trabajos de la capital, como la que Láchar ofrece, se antojan atractivas para el cambio de domicilio.

Lorca

Si la Vega Baja de Granada puede presumir de algo es sin duda de haber parido al inmortal poeta, prosista y dramaturgo Federico García Lorca. Fue más concretamente Fuente Vaqueros el pueblo que lo vio venir al mundo y que lo vio crecer; más tarde, Federico se convertiría en uno de los genios más importantes de la literatura universal.

Miembro de la Generación del 27 y, junto a Buero Vallejo y Valle-Inclán, máximo exponente del teatro español de la pasada centuria, Federico García Lorca es sin duda un motivo de orgullo para la Vega Baja de Granada, a la que el genio granadino puso en el mapa gracias a su legado.

Como no podía ser de otra forma, en Fuente Vaqueros se encuentra el Museo Casa Natal Federico García Lorca. Se trata de una casa de labranza propia, como tantas, de la Vega Baja de la provincia de Granada. Fue el cinco de junio de 1898 cuando en esa misma casa nació García Lorca; ocho años antes, hasta el hogar se habían desplazado Matilde Palacios y Federico García Rodríguez, progenitores del artista.

Después de que fuera Lorca asesinados por los franquistas y de que el tiempo haya hecho justicia revalorizando sus obras, la casa pasó a ser Museo, pues el interés de gente de todo el mundo era enorme en todo lo que tuviera que ver con el genio de Fuente Vaqueros. En el 82 había pasado a manos de la Diputación de Granada; tras haberse convertido tiempo más tarde en el Patronato FGL, es en el 86 cuando empieza a adquirir la dimensión de museo.

La memoria de Lorca queda bien viva en la casa. El visitante puede contemplar allá las cartas de Lorca, sus dibujos, las únicas fotografías suyas que se conservan, el granero de su infancia, los secretos de su casa de la infancia…

Historia y leyenda del Castillo de Láchar

Aunque el Castillo de Láchar presente una imagen del todo moderna, no hay que obviar que detrás hay una historia más que dilatada y curiosa. Sí que es cierto que su actual aspecto no es más que la consecuencia de la reforma de inspiración arabesco-romántica que se llevó a cabo a finales del siglo XIX y comienzos de la pasada centuria; eran años en los que la moda arquitectónica en la restauración motivaba que algunos edificios recibieran tratamientos estéticos como el que recibió el propio castillo de Láchar, con almenas reconstruidas y con un baño de pintura marrón oscuro que poco tenía que ver con el material original.

Sin embargo, los orígenes del castillo de Láchar se remontan al periodo nazarí; entonces era el culmen de una zona fortificada, de la que sólo ha quedado en estos días un simple palacete. Fue el conde Don Julián (entonces ejercía como gobernador en los territorios de Tánger y Ceuta) el que impulsó a principios del siglo octavo del después de Cristo la creación de un palacete visigodo.

Narra la leyenda que el propio Don Julián decidió construir el palacete del castillo de Láchar para proteger a su hija, después de que fuera ultrajada por el rey Don Rodrigo tras acudir a su palacio real como dama de la reina Egilona. Pero, ojo, la trascendencia de este episodio va más allá, puesto que, para vengarse del ultraje recibido por su hija, Don Julián permitió el paso de los árabes a la península Ibérica, que acabaría con la ya conocida invasión musulmana.

Ya durante el periodo cristiano posterior a la Reconquista, el castillo de Láchar tuvo que volver a ser construido; en esta ocasión, la extensión del lugar se amplió, llegando a inspirarse su construcción en un palacio perteneciente a un cuento de ‘Las mil y una noches’. Ya en los primeros años de este siglo fue un cónsul honorario del país africano de Guinea-Bissau el propietario del moderno castillo de Láchar, que cambió definitivamente de propiedad hace apenas un lustro.

Lachar

Láchar es una localidad granadina enclavada en La Vega de Granada, es uno de los municipios que componen el area metropolitana de Granada. Como buen pueblo que se ha dedicado a la agricultura y la ganadería, tiene como patrón a San Isidro, cuya festividad es el 15 de mayo y donde la gente del pueblo se va a los pinares a pasar el día en el campo.

Láchar está unida a Peñuelas lo que le da una totalidad de más de 3000 habitantes, unos dos mil quinientos por parte del municipio principal (Láchar) y más de setecientos por parte de Peñuelas y especializados en limpieza de fosas septicas. La localidad está gobernada desde 2015 por Izquierda Unida tras años de gobierno socialista, Mari Nieves Lopez es la nueva alcaldesa del municipio de Granada.

Cordoba bonita

Para amar Andalucía y los encantos culturales y patrimoniales de esta tierra, antes es necesario haberse enamorado lo suficientemente de la ciudad de Córdoba. Romana, cristiana, musulmana y universal. Córdoba va más allá del encanto de sus rincones, pues se trata de un enclave mágico, misterioso, encantador, con una esencia propia que puede transportar al visitante hacia mundos maravillosos.

El Puente romano de Córdoba nos dará la bienvenida a la ciudad, abriendo las puertas de la urbe como cerrajeros Bilbao puede abrite una puerta, de par en par; todas las virguerías de la arquitectura romana quedan de manifiesto en la construcción de este puente, preludio al resto de la belleza urbana. El Guadalquivir hilvana con sus aguas los ojos de este puente, que une además los barrios de la Catedral y el Campo de la Verdad. Hace algunas décadas, la ciudad construyó su segundo puente, el de San Rafael, que venía a acompañar a los veinte siglos de vida del romano.

Decir Córdoba también, por supuesto, es decir Mezquita y decir árabe, hablar. Se trata del monumento más destacado de todo el Occidente islámico; el genial estilo omeya de la época islámica queda además complementado por los estilos gótico, renacentista y barroco. El patio o sahn, la sala de oración o haram y el concierto de columnas bicolores pueden convertirse en algunos de los principales escenarios de impacto visual de la Mezquita de Córdoba.

A ocho kilómetros de la Mezquita, otro monumento vuelve a mostrar la belleza más extrema: la Medina Azahara, ciudad que Abd-Al Rahman III mando construir junto a Sierra Morena y admirada. Las columnas, los arcos de herradura, las murallas y las terrazas árabes se combinan en esta visita.

Pero Córdoba también es las torres de La Calahorra y de la Malmuerta, los Alcázares de los Reyes Cristianos, el Templo Romano, los Mausoleos Cristianos, la Sinagoga, el Monasterio de San Jerónimo de Valparaíso, la Capilla de San Bartolomé o el Alminar de San Juan, el Museo de Julio Romero de Torres o las hermosas y coloridas flores de los patios andaluces que la habitan.

conocer Andalucía

Para conocer Andalucía no siempre es preciso ir en coche de un lugar a otro o caminar con un mapa en la mano por los diferentes lugares de interés que están programados en la ruta. A veces, basta con dar una vuelta de tuerca para empezar a disfrutar de verdad del turismo. Esto es lo que Rutas Ecuestres de Mazagón ha sabido ver, que tal vez sea imposible de empatar la sensación de pasear junto a las olas de Atlántico a los lomos de un caballo.

En la provincia de Huelva, pero muy cerca de la frontera con Cádiz y no muy lejos de Sevilla, Doñana ofrece sus encantos naturales al turista; incluso presidentes del Gobierno de España han apostado en más de una ocasión por pasar sus vacaciones en este enclave de tranquilidad, belleza, playa, pinares o linces protegidos.

Lo que hasta ahora no se había explotado tanto es que desde un caballo Doñana puede parecer aún más bonito para el visitante. Y es que ir sobre el suave trote de un caballo entre los pinares, por la orilla de las playas y bajo el sol naranja del crepúsculo es algo que no se olvida.

Para realizar este itinerario por Doñana, Rutas Ecuestres de Mazagón (Mazagón es un plácido pueblo de costa de la provincia de Huelva) ofrece al turista además la oportunidad de ir en un caballo que se adapte al individuo; es posible ir sobre un corcel de trote relajado o elegir en cambio uno más animado y más adaptado a los jóvenes con ganas de emociones más fuertes.

Bastan unas lecciones rápidas para domar al caballo, coger las riendas y no sufrir ningún percance en el camino. A continuación empezará el deleite de pasear al atardecer sobre un caballo, atalaya perfecta para otear el horizonte sobre el mar, los verdísimos pinares, las flores camarinas o los acantilados hermosos de la Mazagón menos transitada por los turistas.

La Sierra de Aracena y los Picos de Aroche

La Sierra de Aracena y los Picos de Aroche conforman una de las ofertas turísticas más en auge y con mayor aceptación en Andalucía en los últimos años. Las suaves temperaturas, los plácidos paisajes, la suculenta oferta gastronómica y la oportunidad de disfrutar al máximo del turismo rural hacen de esta zona occidental de Sierra Morena un lugar incomparable.

Y es que los habitantes de este pulmón de la provincia de Huelva han sabido trabajar duro durante los últimos lustros para ofrecer al visitante lo mejor que tienen. La hospitalidad es una de las señas de identidad de los ciudadanos de la Sierra de Aracena y los Picos de Aroche; así, los turistas podrán saborear las mejores carnes de cerdo del mundo y paladear los milagros que el jamón, el queso de cabra o la miel natural pueden hacer dentro de la boca.

aracenaEl senderismo tiene acá de uno de sus paraísos terrenales. Las exigentes lomas, las montañas suaves, los miradores con vistas supremas, los barrancos verdosos, las cimas con bosques frondosos y los valles de cuentos de hadas son frecuentados cada vez por más turistas que ven que el deporte puede ser compatible con el deleite turístico. Hay kilómetros y kilómetros de cañadas y sendas arrieras que han sido acondicionados especialmente para que los visitantes puedan pasear por ellos o ir en bicicleta.

La riquísima diversidad orográfica de la zona hace que pasemos de pronto de altas cimas a riberas como las del Chanza o la de Múrtigas. Así, la oferta de deportes también se vuelve amplísima, ya que es posible practicar, barranquismo, escalada, puenting, equitación, montañismo o piragüismo.

La Gruta de las Maravillas terminará por enamorar al turista, pues esta cueva posee una hermosura inigualable, cargada de estalactitas, estalagmitas y galerías con aguas subterráneas. Pueblos como Aracena y Cortegana ofrecerán también el encanto de sus castillos medievales, que coronan sus cerros en el lugar y que requieren de un buen mantenimiento. La Peña de Arias Montano, en el pueblo de Alájar, es otro de los sitios de paso obligados en esta escapada.