Personajes de Láchar: don Julio Quesada-Cañaveral y Piédrola, Duque de San Pedro Galatino

La historia de Láchar guarda un sitial de honor para don Julio Quesada-Cañaveral y Piédrola. Aunque nació en Madrid en 1857 -ciudad a la que regresaría 10 años más tarde al quedar huérfano-, fue un granadino de origen y vocación.

En su linaje nobiliario se incluye títulos como VI Conde de Benalúa, VIII duque de San Pedro de Galatino, con Grandeza de España de 1ª. Clase, y señor de Láchar. Pero fue su actividad empresarial la que le hizo merecedor del cariño y respeto de los lachareños.

Fue un hombre adelantado a su tiempo, que no dudó en embarcarse en arriesgadas aventuras de negocios, en su afán por impulsar el desarrollo de la provincia de Granada.

Con gran visión del potencial turístico de la zona, en 1910 inauguró el lujoso Hotel Alhambra Palace, ubicado en las cercanías del palacio nazarí. Para su apertura contó con la presencia del rey Alfonso XIII, gran amigo de infancia de don Julio.

Ese mismo año, promueve el trazado de la carretera que comunica la ciudad con Sierra Nevada. Su intención era fomentar el esquí como deporte entre la realeza y burguesía española. Para ello, no duda en invertir su dinero en la construcción de un hotel de lujo en la propia Sierra Nevada. Tras no pocos inconvenientes, debido a las dificultades del terreno y la cantidad de obreros necesarios para su construcción, el 20 de marzo de 1925 abrió sus puertas el Hotel Del Duque. Para favorecer el acceso, construyó también una línea de tranvías que llegaban directamente a las inmediaciones del hotel.

Lamentablemente, el establecimiento hotelero apenas alcanzó los 5 lustros de actividad, y, a partir de 1950, se ha convertido en la sede del seminario de verano de la Archidiócesis de Granada. Sin embargo, la estación de esquí se mantuvo operativa hasta 1973.

Años antes ya había incursionado en el mundo de los negocios, pues tras un viaje por América en el que descubrió el cultivo de la remolacha, decidió iniciar la producción de esta hortaliza en la Vega granadina. El producto de esta cosecha surtía a la Fábrica de azúcar Conde de Benalúa, instalada en Láchar, en 1890. Para poner a andar el ingenio fue necesario construir un canal de riego, que aún hoy se conserva y es conocido como el Canal del Duque, en su honor. La industria requería también del suministro de electricidad para operar, y es así como don Julio plantea la creación de una red eléctrica, que convierte a Láchar en uno de los primeros pueblos electrificados en la zona. Asimismo, puso en funcionamiento una línea de ferrocarril privada que conectaba la azucarera con la estación de Íllora, en Granada. Pero no pudo concretar el proyecto de construcción de un embalse, que mejorararía las condiciones de riego de sus tierras.

Las tempranas instalaciones eléctricas de nuestro ayuntamiento no sólo mejoraron la calidad de vida de los lachareños, sino que también permitieron el florecimiento de otro tipo de industrias, como la fábrica de harina, también impulsada por el Duque de Galatino, que molía 24.000 kilos diarios.

La estadía del Duque en nuestra localidad, donde se residenció en el Castillo de Láchar, nos hizo anfitriones de numerosas personalidades de la época. Los cotos de caza de perdices, liebres y patos fueron visitados con frecuencia por el Rey Alfonso XIII, así como por el hijo de la Reina Victoria, el Duque de Connagaugth, quien se hacía acompañar por el escritor británico Sir Arthur Conan Doyle.

Don Julio Quesada-Cañaveral y Piédrola murió meses antes del estallido de la Guerra Civil Española. Sus restos fúnebres viajaron en el mismo ferrocarril que él construyó, hasta llegar a Granada, donde fue inhumado en la catedral.

El Ayuntamiento de Láchar ha querido honrar su memoria, nombrando en su honor la calle del Duque de San Pedro, así como el polígono industrial metropolitano.