Campo y ciudad un choque inevitable

Durante siglos, las vegas fueron fuente de desarrollo y de riqueza. Los pueblos se asentaban y crecían junto a terrenos fértiles que proporcionaban el alimento necesario para la subsistencia. Terrenos apreciados, cuidados con mimo para conseguir sacar de ellos lo mejor. Pero el avance de las ciudades, del mundo urbano, ha puesto en riesgo la subsistencia de las vegas, también de la Vega de Granada.

La Vega de Granada es una enorme extensión de más de 200 kilómetros cuadrados, formada por la sedimentación de los ríos Genil, Monachil y Dilar, en la parte occidental de Sierra Nevada. Una extensión de gran riqueza, con buenos acuíferos, que la hicieron ser muy apreciada ya por antiguas civilizaciones. Una auténtica despensa que permitió la subsistencia del hombre.

Pero el avance irrefrenable del urbanismo a partir del siglo XX y el abandono de la agricultura está poniendo en serio riesgo a la Vega de Granada. Como en otras muchas vegas, los pueblos se han extendido, invadiendo terrenos agrícolas, crecimiento lógico, pero de fatales consecuencias. Junto a ello, hubo épocas recientes en las que se desarrollaron sin control todo tipo de urbanizaciones, se sobreexplotaron los acuíferos y se desviaron cauces para favorecer la construcción. Y, además, no se puede olvidar el descuido de las tierras por el abandono de los usos agrarios la mala gestión.

Todas ellas heridas serias, casi mortales si se suman. La Vega de Granada, como tantas otras, está amenazada, corre el riesgo de desaparición si no te toman medidas. De hecho, existe todo un movimiento cuyo objetivo es precisamente ese: evitar que estos terrenos antaño tan importantes, acaben desapareciendo por el empuje del urbanismo. Se trata de sensibilizar sobre la importancia ambiental de estos espacios, de promover su uso responsable y nuevas formas de mantenimiento y conservación mediante planes específicos. Las vegas son parte de nuestra historia han sido esenciales en el desarrollo de los pueblos, por eso la importancia de mantenerlas.