Factores distintivos de la Vega de Granada

Si tuviéramos que humanizar la provincia de Granada, diríamos sin duda que el corazón que se encarga de bombear al resto de arterias es la Vega de Granada. Bien arropadita en el centro de la provincia, la Vega se encuentra en un punto privilegiado de Andalucía; al norte se topa con Los Montes; al este, con la comarca de Guadix se abre paso; al sureste, la Alpujarra Granadina desarrolla su espacio; al sur, la Vega colinda con el Valle de Lecrín; al suroeste se extiende la comarca de Alhama; al oeste, finalmente, se sitúa la comarca de Loja.

Quizá uno de los factores distintivos de la Vega de Granada, donde se encuentran municipios como Láchar-Peñuelas, sea el hecho de que la conforman muchos pueblos (cuarenta y un municipios en las que pueden trabajar hasta cerrajeros santander) y que éstos poseen una media de densidad de población más alta que las del resto de localidades de la provincia. Veintiuno de los cuarenta y un municipios de la zona cuentan con menos de quince kilómetros cuadrados de extensión.

En la Vega de Granada nos encontramos con dos manifestaciones orográficos principalmente. Por un lado, la parte occidental se caracteriza por la preeminencia de la llanura; por otro lado, el resto de la Vega está formado por terreno montañoso, pues en él se sitúan Sierra Nevada, Sierra de la Alfaguara y Sierra de Huétor.

Es obvio que la Vega está condicionada por el enorme impacto que en ella tiene la propia capital de Granada; la ciudad nazarí es el enclave más habitado de la Vega (y de la provincia) y actúa a su vez como verdadero núcleo geográfico de la zona. Sin embargo, en lo que a extensión se refiere, la ciudad de Granada no puede competir ni de lejos con Güejar Sierra, cuya extensión de tierras es bien importante. En cambio, Dúdar y Cájar son, respectivamente, el pueblo con menos habitantes y el pueblo con menor extensión geográfica de la Vega de Granada (Cájar es además el municipio más minúsculo de toda la provincia).

¿Dónde está Láchar?

Dentro de la Vega de Granada se sitúa una agrupación de municipios aún más específica, la Vega Baja de Granada. Bajo la mancomunidad de este territorio se encuentran los pueblos de Láchar –posee la pedanía de Peñuelas-, Chauchina –cuenta con las dos pedanías de Romilla y Romilla la Nueva-, Cijuela, Fuente Vaqueros –a él pertenece la pedanía de La Paz- y Santa Fe –Pedro Ruiz y El Jau son pedanías de Santa Fe-.

En general, más de treinta mil personas habitan la Vega Baja de Granada. La densidad de población de la zona es muy alta, con una media de doscientos ochenta y siete habitantes por kilómetro cuadrado. Santa Fe, ubicado al centro oeste de la Vega, es el municipio más poblado y más extenso de esta mancomunidad. No obstante, tiene la virtud y la suerte de colindar con pueblos muy importantes, como Fuente Vaqueros, Pinos Puente o Atarfe. El hecho de que una parte de su extensión limite con la capital granadina también favorece su preeminencia como motor de la Vega Baja de Granada.

Las cinco localidades, más las seis pedanías, conforman una entidad común que se encarga de regir cómo se administran los servicios sociales, los protocolos culturales y deportivos o los residuos sólidos de las más de treinta mil personas que allá viven. A su vez, los municipios de la Vega Baja también se incluyen en el Partido Judicial de Santa Fe (es uno de los nueve con los que cuenta la provincia de Granada), una unidad territorial que vela por la administración de la justicia de los pueblos agrupados.

Entre la población de la Vega Baja de Granada se aprecia cómo las ideas progresistas son las hegemónicas. No obstante, El Partido Socialista Obrero Español gobierno en los Ayuntamientos de cuatro de los pueblos; en el quinto, Láchar-Peñuelas, es Izquierda Unida-Láchar Para La Gente la coalición que ha conseguido llegar a la alcaldía.

Puente de Láchar

El Puente de Láchar es sin duda uno de los emblemas del municipio granadino de Láchar, que puede presumir con orgullo de acoger en sus entrañas una construcción diseñada por el archiconocido arquitecto ingeniero civil francés Gustave Eiffel. Está claro que Láchar no es París, pero, ojo, ambos territorios comparten al menos el nexo común de diseño del padre de la memorable Torre Eiffel.

puenteLa estructura y el armazón que componen el grueso del Puente de Láchar son de hierro. Todas las piezas del puente están colocadas, ensambladas y armadas con la simple intervención humana del remache; para dar vida al puente no hizo falta soldar ninguna de las piezas de hierro, lo cual llama bastante la atención.

El Duque de San Pedro y también Conde de Benalúa, Don Julio Quesada-Cañaveral, que pasaba algunas temporadas en el lugar, se benefició de la buena labor del puente, por el que pasaba el ferrocarril. Esto le permitió que, por ejemplo, llegaran a visitarlo personalidades del cariz del mismísimo Alfonso XIII.

Y es que don Julio Quesada-Cañaveral era prácticamente el absoluto poseedor de las tierras que conformaban el término municipal de Láchar; además era el propietario de varias azucareras de la zona de la Vega. Una vez que las plantaciones y los cultivos entraron en una mala época y fueron poco a poco desapareciendo, el uso del ferrocarril fue cada vez menor. Así, pronto se pasó a un nuevo escenario en el que los coches sustituyeron al ferrocarril en el paso por el Puente Eiffel.

Lugares de la península Ibérica como Oporto, Huelva, Gerona, Salamanca o Biarritz comparten también Láchar el privilegio de tener un puente diseñado por el eximio arquitecto Gustave Eiffel. Los lachareños, como no podía ser de otra forma, pueden presumir de este puente, que en la actualidad además facilita el tránsito y la comunicación entre el propio Láchar-Peñuelas y el municipio de Pinos Puente.

La pedanía de Peñuelas

Para entender la vida del municipio granadino de Láchar y la idiosincrasia de sus gentes, es necesario prestar también atención a cómo la pedanía de Peñuelas aporta su capital social y cultural. Y es que con cincuenta y seis años de historia a sus espaldas, Peñuelas ha sabido andar en estas décadas el complejo camino de potenciar su propia identidad como pedanía sin renunciar a integrarse en la cotidianidad de Láchar y en la burocracia rutinaria de este pueblo.

Podríamos establecer que uno de cada cinco habitantes de Láchar pertenece a la pedanía de Peñuelas, ya que los alrededor de 700 habitantes censados en este enclave representan en torno al 22 por ciento del municipio.

El origen de Peñuelas, entendida como tal, se remonta a enero del año 1952, momento clave en el que el pantano de los Bermejales y el canal del Cacín quedan definitivamente estructurados y acabados tras unos trabajos de acondicionamiento al lugar; por consiguiente, se emite en este punto un decreto que recoge el acontecimiento fundacional de Peñuelas (sin embargo, no podemos hablar de nacimiento de Peñuelas ahí todavía).

Antes que la pedanía fuese una realidad hubo un leve asentamiento en el paraje de Las Peñuelas, terreno en el que fue desarrollándose lo que a posteriori se convertiría en Peñuelas (heredó incluso el nombre). En 1960, la Constructora Hispánica se afana por ultimar el primer bosquejo de urbanización seria en el lugar, dando forma a diversos espacios de convivencia que irían armando la nueva vida de sus habitantes.

Así, fueron llegando a Peñuelas las primeras familias, que, concretamente, fueron las del guarda Don Miguel Caballero, Don Paulino Navarro y las del mayoral. Otros pueblos de la zona de la Vega, como Trasmulas, Láchar y La Zubia aportaron gente a la civilización de Peñuelas, cuya población ya empezó a asentarse definitivamente a partir de 1961.

De fiestas

Cada vez más personas procedentes de la capital granadina, pero también desde diversos lugares de Málaga, Almería o Jaén (no hay que obviar la envidiable situación estratégica del municipio), se acercan cada año a Láchar-Peñuelas para disfrutar de sus muchas y variadas fiestas.

caballosBuena historia tienen las fiestas patronales de San Isidro Labrador en Láchar-Peñuelas,  que se celebran, como no podía ser de otra forma, el día 15 de mayo. Los vecinos piden ese día, mediante la simbólica intercesión de San Isidro, que el tiempo atmosférico se porte bien con los habitantes del lugar, que desde tiempos lejanos tienen que hacer su cosecha y llevar a buen puerto las actividades agrícolas.

San Isidro Labrador sale además en procesión por las calles de Láchar, dando el ritual origen a una romería que lleva su séquito de fieles, vecinos y cerrajeros Murcia, carretas y caballos hasta un bosque cercano, donde se celebra una misa en honor del santo. Durante esa romería, el pueblo de Láchar se divierte de lo lindo y organiza actividades paralelas para todos los públicos.

Pero donde los cerrajeros oviedo más se divierten es en las fiestas Populares de Láchar, que se llevan a cabo el último fin de semana del mes de agosto. Las actuaciones de artistas del municipio y de otros cantantes invitados de prestigio se suceden durante los días de fiesta, en los que tampoco faltan actividades culturales y lúdicas.

Quizá las fiestas que en los últimos años han venido ganando de nuevo más repercusión han sido las tradicionales candelarias del 2 de febrero, que propician que cada barrio se reúna en torno a una hoguera que los propios vecinos se encargan de poner en marcha. Una vez que el fuego está encendido, en Láchar empieza el popular “mancheo”, que consiste en hacer girar las hojas de esparto.

La Semana Santa también viene siendo una cita ineludible para los lachareños desde hace tiempo; con el detonante de las procesiones de corte religioso, el pueblo se echa a la calle para dar vida a sus tradiciones.

Láchar no pierde habitantes

El municipio granadino de Láchar mantiene desde comienzos del siglo XXI una tendencia digna de análisis. No es la tónica habitual del resto de pueblos de Andalucía, sobre todo en estos días de crisis extrema para el sur de España, que desde el año 2001 hasta la actualidad, año a año, la población de Láchar no haya dejado de crecer; en ninguno de los ejercicios del nuevo milenio –salvo en 2001- se ha reducido el número de habitantes.

Así, en estos últimos tres lustros de crecimiento demográfico, el total de la población ha pasado de tener desde algo más de 2300 habitantes a sumar mil pobladores más. Ni el progresivo envejecimiento de la población ni la falta de oportunidades para los jóvenes han minado esta tendencia, lo cual no deja de ser curioso.

Pero no hay que olvidar la envidiable situación estratégica del municipio, que se sitúa a unos escasos ocho minutos del mismísimo Aeropuerto Nacional de Granada. La ciudad de Granada queda además a un cuarto de hora de Láchar en coche, por lo que el exilio de los jóvenes desde el pueblo a la ciudad, en muchos casos, no es necesario. Los estudiantes universitarios, por ejemplo, pueden ir y venir en el mismo día, sin que tengan que dejar su casa para vivir en la capital granadina.

En este aumento de la población de Láchar que comentamos, poco ha influido la situación de su pedanía, Peñuelas, que apenas ha cambiado su configuración demográfica en los últimos quince años. Es por tanto su condición de satélite del Área Metropolitana de Granada la que favorece este aumento de la población; muchos ciudadanos de la propia urbe granadina están optando por irse a vivir fuera del trajín de la ciudad, y es ahí donde alternativas de una vida plácida y cercana a los trabajos de la capital, como la que Láchar ofrece, se antojan atractivas para el cambio de domicilio.

Lorca

Si la Vega Baja de Granada puede presumir de algo es sin duda de haber parido al inmortal poeta, prosista y dramaturgo Federico García Lorca. Fue más concretamente Fuente Vaqueros el pueblo que lo vio venir al mundo y que lo vio crecer; más tarde, Federico se convertiría en uno de los genios más importantes de la literatura universal.

Miembro de la Generación del 27 y, junto a Buero Vallejo y Valle-Inclán, máximo exponente del teatro español de la pasada centuria, Federico García Lorca es sin duda un motivo de orgullo para la Vega Baja de Granada, a la que el genio granadino puso en el mapa gracias a su legado.

Como no podía ser de otra forma, en Fuente Vaqueros se encuentra el Museo Casa Natal Federico García Lorca. Se trata de una casa de labranza propia, como tantas, de la Vega Baja de la provincia de Granada. Fue el cinco de junio de 1898 cuando en esa misma casa nació García Lorca; ocho años antes, hasta el hogar se habían desplazado Matilde Palacios y Federico García Rodríguez, progenitores del artista.

Después de que fuera Lorca asesinados por los franquistas y de que el tiempo haya hecho justicia revalorizando sus obras, la casa pasó a ser Museo, pues el interés de gente de todo el mundo era enorme en todo lo que tuviera que ver con el genio de Fuente Vaqueros. En el 82 había pasado a manos de la Diputación de Granada; tras haberse convertido tiempo más tarde en el Patronato FGL, es en el 86 cuando empieza a adquirir la dimensión de museo.

La memoria de Lorca queda bien viva en la casa. El visitante puede contemplar allá las cartas de Lorca, sus dibujos, las únicas fotografías suyas que se conservan, el granero de su infancia, los secretos de su casa de la infancia…

Historia y leyenda del Castillo de Láchar

Aunque el Castillo de Láchar presente una imagen del todo moderna, no hay que obviar que detrás hay una historia más que dilatada y curiosa. Sí que es cierto que su actual aspecto no es más que la consecuencia de la reforma de inspiración arabesco-romántica que se llevó a cabo a finales del siglo XIX y comienzos de la pasada centuria; eran años en los que la moda arquitectónica en la restauración motivaba que algunos edificios recibieran tratamientos estéticos como el que recibió el propio castillo de Láchar, con almenas reconstruidas y con un baño de pintura marrón oscuro que poco tenía que ver con el material original.

Sin embargo, los orígenes del castillo de Láchar se remontan al periodo nazarí; entonces era el culmen de una zona fortificada, de la que sólo ha quedado en estos días un simple palacete. Fue el conde Don Julián (entonces ejercía como gobernador en los territorios de Tánger y Ceuta) el que impulsó a principios del siglo octavo del después de Cristo la creación de un palacete visigodo.

Narra la leyenda que el propio Don Julián decidió construir el palacete del castillo de Láchar para proteger a su hija, después de que fuera ultrajada por el rey Don Rodrigo tras acudir a su palacio real como dama de la reina Egilona. Pero, ojo, la trascendencia de este episodio va más allá, puesto que, para vengarse del ultraje recibido por su hija, Don Julián permitió el paso de los árabes a la península Ibérica, que acabaría con la ya conocida invasión musulmana.

Ya durante el periodo cristiano posterior a la Reconquista, el castillo de Láchar tuvo que volver a ser construido; en esta ocasión, la extensión del lugar se amplió, llegando a inspirarse su construcción en un palacio perteneciente a un cuento de ‘Las mil y una noches’. Ya en los primeros años de este siglo fue un cónsul honorario del país africano de Guinea-Bissau el propietario del moderno castillo de Láchar, que cambió definitivamente de propiedad hace apenas un lustro.

Lachar

Láchar es una localidad granadina enclavada en La Vega de Granada, es uno de los municipios que componen el area metropolitana de Granada. Como buen pueblo que se ha dedicado a la agricultura y la ganadería, tiene como patrón a San Isidro, cuya festividad es el 15 de mayo y donde la gente del pueblo se va a los pinares a pasar el día en el campo.

Láchar está unida a Peñuelas lo que le da una totalidad de más de 3000 habitantes, unos dos mil quinientos por parte del municipio principal (Láchar) y más de setecientos por parte de Peñuelas. La localidad está gobernada desde 2015 por Izquierda Unida tras años de gobierno socialista, Mari Nieves Lopez es la nueva alcaldesa del municipio de Granada.

Cordoba bonita

Para amar Andalucía y los encantos culturales y patrimoniales de esta tierra, antes es necesario haberse enamorado lo suficientemente de la ciudad de Córdoba. Romana, cristiana, musulmana y universal. Córdoba va más allá del encanto de sus rincones, pues se trata de un enclave mágico, misterioso, encantador, con una esencia propia que puede transportar al visitante hacia mundos maravillosos.

El Puente romano de Córdoba nos dará la bienvenida a la ciudad, abriendo las puertas de la urbe como cerrajeros Bilbao puede abrite una puerta, de par en par; todas las virguerías de la arquitectura romana quedan de manifiesto en la construcción de este puente, preludio al resto de la belleza urbana. El Guadalquivir hilvana con sus aguas los ojos de este puente, que une además los barrios de la Catedral y el Campo de la Verdad. Hace algunas décadas, la ciudad construyó su segundo puente, el de San Rafael, que venía a acompañar a los veinte siglos de vida del romano.

Decir Córdoba también, por supuesto, es decir Mezquita y decir árabe. Se trata del monumento más destacado de todo el Occidente islámico; el genial estilo omeya de la época islámica queda además complementado por los estilos gótico, renacentista y barroco. El patio o sahn, la sala de oración o haram y el concierto de columnas bicolores pueden convertirse en algunos de los principales escenarios de impacto visual de la Mezquita de Córdoba.

A ocho kilómetros de la Mezquita, otro monumento vuelve a mostrar la belleza más extrema: la Medina Azahara, ciudad que Abd-Al Rahman III mando construir junto a Sierra Morena. Las columnas, los arcos de herradura, las murallas y las terrazas árabes se combinan en esta visita.

Pero Córdoba también es las torres de La Calahorra y de la Malmuerta, los Alcázares de los Reyes Cristianos, el Templo Romano, los Mausoleos Cristianos, la Sinagoga, el Monasterio de San Jerónimo de Valparaíso, la Capilla de San Bartolomé o el Alminar de San Juan, el Museo de Julio Romero de Torres o las hermosas y coloridas flores de los patios andaluces que la habitan.