El origen de Láchar, es paralelo al de la existencia del hombre sobre la tierra, al estar situada en la fértil Vega del Río Genil, y al ser la agricultura el medio de subsistencia de la población durante siglos. En recientes estudios, se ha constatado la existencia de un asentamiento romano en estas tierras, como es el caso de "Los Hornillos", en donde aparece un campo de silos o pozos para el almacenamiento de alimentos. Cercanos a "Lacen" (nombre que dieron los romanos a Láchar), existen también yacimientos romanos, como las antiguas "Vilas Rusticae" de Adamucejo (Daimuz Bajo) o de Daragoleja, que administrativamente pertenecían a la villa romana de Ilurco. En la reconquista, y en uno de sus avatares, la alquería fue quemada por las tropas de Álvaro de Luna (Condestable de Castilla). Fue conquistada en 1492, habiendo pertenecido la Alquería de la Piedra, que es su denominación y topónimo árabe, a una rica familia nazarí de la corte de Boabdil.
Posteriormente a este acontecimiento, el cortijo de Láchar, fue acensuado a favor de los antepasados del Conde de Benalúa, hasta que en 1897, D. Julio Quesada de Cañaveral y Piédrola, redimió dicho censo pasando íntegramente el cortijo y todas sus tierras a su propiedad. Al finalizar la Guerra Civil, fue comprado por el Instituto Nacional de Colonización, como continuación de los planes del Instituto de Reforma Agraria de la República Española, desde 1932 para ser repartido entre nuevos colonos.